Motín a bordo

Cuando leáis estas líneas, ni siquiera nosotros sabremos si mañana salimos para hacer la última etapa, al menos si lo hacemos andando.

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La moral de la tropa anda algo baja…no hay más que vernos andar. Parecemos los muertos vivientes que aparecían en Thriller, el video de Michael Jackson. Os doy el parte de lesiones: papi salió de Madrid con una lumbalgia casi curada y lleva los 3 últimos días sufriendo bastante porque ha recaído. Y han sido 82 km andando con ese dolor. Mami está un poco aburrida. Como apenas vemos árboles, ni pájaros, el camino discurre muchos tramos paralelo a la carretera y pasamos por pocos pueblos, pues no le ve la gracia al tema. Este verano, cuando empezaron el Camino en Francia, no veía más que animales, pájaros, plantas, árboles, y maravillosos paisajes. Aquí vemos perros de vez en cuando, y ya os he contado en qué plan… Pablo dice que le duele “de la rodilla para abajo”. Y Carlos dice que está bien, pero que le duele “todo en general” y los pies en particular. Incluso yo, que hasta hace pocos días mantenía el tipo, llevo “pidiendo la hora” en todos los finales de etapa. Como cada día dormimos en una casa nueva, cuando llegamos a un pueblo me intento colar en cualquier portal para poder dormirme y descansar, me vale cualquiera. Ah, y me han salido unos músculos nuevos en las piernas, y ando un poco cojo.

Menos mal que estamos comiendo bastante, demasiado diría yo. Aunque hacemos ejercicio, yo creo que los papis están más gordos, comen más de lo que gastan porque llegamos con mucha hambre. Pero también hay cosas buenas.
Ayer sí que el final de etapa mereció la pena, llegar a Santo Domingo de la Calzada, visitar su catedral a la hora de la misa mayor, con todos los coros, los hermanos de la Vera Cruz, es un lujo raro. Porque era Viernes Santo y coincidió con la hora del paseo. Y salíamos de Nájera, donde mami visitó Santa María la Real, una iglesia donde papi cantó hace muuuuchos años con un coro, igual que en Estella y en todas las iglesias que estamos viendo. Yo las veo desde mi escondite del bolso, aunque normalmente me tapan y no veo nada. Tampoco me importa mucho, si no hay comida de por medio, no es interesante para un perro.
Por lo menos hoy no ha llovido, porque las previsiones eran esas, pero sí que ha hecho bastante frío y no nos gusta a ninguno. Hemos llegado a Belorado sobre las 16 horas (ya sé leer la hora en el reloj de papi) y hemos comido en un bar porque dábamos bastante penita.
Mami ha dicho “qué bien, que solo queda un día de vacaciones”. Tiene razón, yo descanso bastante más en la clínica, trabajando, que de vacaciones. Creo que vamos a necesitar una semana de vacaciones para recuperarnos de estas vacaciones.
Así que…hagan apuestas…¿quién piensa que mañana nos rendimos?, o ¿quién apuesta por nosotros? Porque yo no apuesto mucho ahora mismo…

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3 pensamientos en “Motín a bordo

  1. Papis, porfis, cuando regreséis, darle a Dido unos días de vacaciones para que se recupere, porque cuando vayamos a la clínica queremos verle tan chulo como siempre. Y vosotros cuidaros mucho que también, queremos veros rechulos y en forma, como estáis siempre. Buen regreso a casa.

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