Pedrouzo-Santiago de Compostela

Y llegó el gran día, aunque con un pequeño disgusto.
La mañana amaneció fresca por tercer día seguido, apetecía caminar. Hoy, más aún que en jornadas previas, mucha gente en el camino. Llevamos días coincidiendo con varios grupos que llevan un ritmo parecido al nuestro. Es divertido encontrarnos cada día.
No sé si fueron las ganas de llegar, que la etapa era corta, que tenía pocas dificultades, o las 3 cosas juntas. El caso es que en 2 horas llevábamos 10 km. hechos, paramos un rato a tomar un café, y 2 horas más tarde estábamos a las puertas de Santiago. Decidimos detenernos para almorzar y dejar los 2,5 km que faltaban para bajar la comida.
Llegar a la plaza de la Catedral, ver el reto superado en familia y estar más o menos enteros suponía haber logrado lo que nos propusimos hace 2 años al salir de Lourdes: hacer el camino francés completo los 4, y con Dido desde Pamplona.
Ese ha sido el disgusto 😦
No le han dado la Compostela a Dido a pesar de haber hecho casi 800 km con sus mini-patitas y su gran corazón. A nosotros nos han dado nuestro documento y para Dido queda el reconocimiento y la admiración de todos nosotros, que es lo que importa, no ?

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Castañeda-Pedrouzo

Mañanita de niebla, tarde de paseo.
Después de oír tronar y llover toda la noche el amanecer era más propio de la campiña inglesa que del verano español. Pero era el clima ideal para andar, así que nos pusimos en marcha a buena hora. Hoy no teníamos intención de ir rápidos, nos lo tomaríamos con calma.
Esta etapa transcurre por una continua arboleda de eucaliptos, solo interrumpida por los cruces de caminos; poco importa el tiempo que haga, pero mejor sí es fresco 🙂 Andar respirando el aroma de los chicles de menta limpia la mente.
Nos lo hemos tomado con tanta calma que nos detuvimos a comer faltando 8 km. Sin problema, no teníamos noticias del sol y el camino no era exigente.
Finalmente alcanzamos Pedrouzo, aunque tardamos en encontrar el Casal de Calma.
Dido ha tenido un par de encuentros con machos dominantes que ha despachado con su habitual solvencia: les enseña el culito y, cuando ven que no es macho, pues no le atacan 🙂

Palas de Rei-Castañeda

Pulp fiction. Así se podría llamar la jornada de hoy.
Las previsiones eran pésimas, daban lluvia sí o sí a partir de las 12 h, así que teníamos que salir pronto. Y así lo hicimos, dejamos todo preparado la víspera y empezamos a caminar hasta encontrar un bar para el desayuno. Cuando estábamos casi terminando de almorzar empezamos a charlar con una familia catalana encantadora que tenían el siguiente plan: Artur y Pau caminaban media etapa, y Joan y Susana les hacían el relevo con el coche. Es una opción, andas la mitad y tardas menos.
Pero como nosotros lo hacemos a la manera tradicional, nos despedimos y nos pusimos en marcha mirando el nublado cielo. Amenazante, pero sin descargar, nos respetó hasta las 12 h, y entonces sí que empezó a llover.
Por suerte ya estábamos en Melide, que era una parada prevista para comer pulpo en Casa Ezequiel, de ahí lo de Pulp Fiction :-). Nos lo habían recomendado una hora antes 2 chicas catalanas en otro alto en el camino. Y mereció la pena.
Además de evitar el chaparron -cuando salimos ya había dejado de llover- el pulpo estaba tiernisimo y la empanada deliciosa. Cómo vamos a echar de menos Galicia…no puedes dejar de ir si pasas por Melide.
Después, volvió a salir el sol hasta llegar al Pazo de Sedor, un precioso lugar en el que hemos disfrutado de un baño en la piscina antes de la tradicional siesta.
Ya sólo quedan 2 días de camino…

Portomarin-Palas de Rei

Malas noticias.
Joplin no ha podido seguir camino porque anoche empezó a cojear. Nos encontraron y Conchita fue a verla. No es nada grave, pero la pisaron sin querer y tenía un dedito muy inflamado. Menos mal que llevamos el botiquin de Dido y pudimos darle medicación 🙂
Esta mañana ya no cojeaba, pero sus papis han preferido ser prudentes. Bien por ellos.
Pero hemos encontrado a Rufo, un perregrino que no lleva tan bien como Joplin que otro perro lidere la manada. Porque Dido no consiente que se adelante nadie de su “rebaño”…
Por su parte, aparecen las primeras ampollas. Conchita tiene 3…que hay que verlas, pero mejor no poner fotos…
Como podéis ver, Dido aprovecha cualquier parada para echar una cabezadita, como nosotros.
En cuanto a la etapa de hoy no se sabía muy bien si era camino de Santiago o El Rocío, porque había una “jarta” de gente. Además, un grupo de unos 50 malagueños muy simpáticos te hacían dudar aún más con sus cánticos y guasas, y las paradas que hacen para tomar cañas. Óle por ellos, qué siempre están de buen humor. Solo el paisaje confirma que estamos en Galicia. No quiero pensar la gente que encontraremos en la última etapa. Dicen que, cada día, llegan 2.000 peregrinos a Santiago.
La pensión Palas, muy limpia y nueva, ok para Dido también 🙂

Sarria-Portomarin


Hoy ha sido más agradable a pesar del calor. Por qué ?
Porque nada más salir nos hemos encontrado a otros perregrinos (perrita que hace el camino con sus papis). Joplin , que así se llama la perrita, nos ha acompañado en esta etapa con alegría, hasta que el calor nos ha obligado a hacer una parada. Los perros se han sentado y nos hemos esperado a que se recuperaran para acabar la jornada.
La mayor parte del camino discurre entre árboles, que nos han protegido del sol, con pocos repechos y paisajes verdes en pleno Agosto.
Al salir de Sarria hemos pasado por la Iglesia de San Salvador, donde di un concierto con Ars Combinatoria hace 15 años, obras de Purcell. Bonitos recuerdos.
Y la llegada a Portomarin, con unas vistas espectatulares de un embalse del río Miño, ha finalizado en la plaza de la preciosa Iglesia de San Nicolás, un templo-fortaleza almenado que no conserva su orientación original ya que fue trasladada monte arriba para evitar su inundación por la construcción del embalse de Belesar.
Una comida copiosa y la siesta posterior han obrado el milagro reparador de esos músculos que olvidamos en invierno, y que ahora necesitamos a diario…luego toca masaje 🙂
El Hostal Boavista, fenomenal para venir con perretes.

Triacastela-Sarria

Etapa trampa. Felices nos las prometíamos al ver en la guía el perfil plano del itinerario y que sólo eran 22 km. Además, el día soleado presagiaba lo mejor.

La guía nos ha traicionado. Ni la ruta de la derecha iba a Samos ni por la izquierda había un bosque: 4 km por la carretera para empezar y luego un rompepiernas por el bosque. Subidas y bajadas continuas bajo un sol de justicia. Arriba y abajo cuando esperábamos llanear, sin habernos mentalizado y saliendo más tarde de lo habitual, ya que era etapa fácil y corta.
Que tampoco. Para mí que el de la guía no ha hecho esta etapa y se la ha inventado. Ponía que eran 22 y hemos hecho más de 27 km.
Menos mal que a las15 h hemos encontrado un bar para picar algo y coger fuerzas para los 4 últimos km.
Se nos han hecho eternos, sudando la gota gorda. A las17 h llegamos al hotel Alfonso IX y nos dimos un baño en la piscina que nos supo a gloria.
Dido, una vez más, sobresaliente.

Herrerias-Triacastela

Fue un acierto total.
Si hubiéramos seguido desde Herrerias hasta O Cebreiro, que es lo típico, hubiéramos llegado rotos por esos 10 km finales. Y, lo que es peor, nos habríamos perdido la riquísima comida y la suculenta cena de El Capricho de Josana. Así que acierto doble.
Cierto es que 30 km es una etapa larga, pero después del puerto del Poio es todo llano y cuesta abajo.
El que está hecho un campeón es Dido, que ha estado suelto gran parte de la jornada. La temperatura de hoy, más bien fresca, le ha venido genial, y dormir calentito en la cama con mami…no te cuento 🙂
Además, hoy no ha tocado baño como ayer, que se puso de barro hasta arriba. Bueno, todos los perros que nos encontramos le chupan y algunos le babean de lo apetitoso que les parece. Un mastín jovencito le ha regalado una buena cantidad de baba sobre su tripita … puajjjjjj, ha sido un poco asqueroso, no me voy a recrear.
Hoy hemos dormido en una casa con encanto, Casa Pacios , una casa de labranza antigua de 1636, rehabilitada y con una piscina. El agua estaba fría, pero las piernas nos ardían, así que Conchita y yo nos hemos metido. Y Dido ha estado en la tumbona para recuperarse de los km extra que ha hecho yendo continuamente a la cabeza y a la cola del grupo.
El queso fresco de la zona y las empanadas son más que recomendables.