Lila y Lola

Lola quiere mucho a su perra, a pesar de la guerra que le ha dado de pequeña. Porque Lila, una Weimaraner, es un ser algo inquieto. En realidad tiene inquietudes geológicas. Sí, juega con piedras…y se las traga. Bueno, ya hace mucho que no nos da un susto. Mejor escuchamos cómo nos lo relata Lola.

https://www.youtube.com/watch?v=_h1HqdIQ0aA

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Braguitas, calcetines y…Golfo: el postoperatorio

Esta es la secuencia desde que está con el tubo endotraqueal, encima de la colchoneta, en el quirófano, hasta que le subimos a recuperación 5 minutos después.

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La cirugía ha acabado apenas hace 15 minutos y ya está despierto.

Y al día siguiente, le veíamos así…

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Con ganas de beber y comer, pero solo le ofrecimos suero…por el cateter que pusimos en su vena. Cuando salió a la calle, vió una piedra y un kleenex y los cogío. Suerte que estaba Ana, su dueña, para quitárselos de la boca.

A las 48 horas se encuentra bien, y tolera el agua, está contento. Un día después, está comiendo dieta blanda y al siguiente, pienso compuesto. Parece que se va a recuperar sin problemas pero…¿ habrá aprendido algo de esta aventura ? Esperemos que no siga con su carrera de mago.

Braguitas, calcetines y…Golfo: la cirugía (¡Ojo! Imágenes explícitas)

Tuvimos que operarle de urgencia y realizar una enterotomía en el yeyuno, ya que presentaba un cuadro obstructivo.

Podéis ver, paso a paso, cómo hacemos la incisión -previamente hemos colocado 2 suturas para posicionar y facilitar la extracción del cuerpo extraño y la reparación del intestino- y sacamos el calcetín.

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Suturamos el intestino con una técnica invaginante.

Consiste en pasar el hilo de sutura de forma que la mucosa del intestino quede hacia dentro, y la capa externa, la serosa, hacia fuera, para que sea impermeable.

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Pusimos epiplon para proteger la sutura. Un par de puntos son suficientes en este caso. Así queda cubierta la sutura, se facilita la cicatrización, y se evitan adherencias a otros órganos.

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Braguitas, calcetines y…Golfo: el caso clínico

Esta es la historia de Golfo, un cachorro de Gos d´atura de 8 meses, un mago, un prestidigitador que hace desaparecer de su casa todos los calcetines y braguitas que tiene a su alcance. Y los que no, los busca…

Os enseño las fotos de su primera visita a la clínica, apenas una bolita de pelo negro.

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Golfo guardaba los calcetines secretamente dentro de su estómago y su intestino porque había descubierto que era un escondite genial. Esto hubiese sido, incluso, divertido si no fuera porque casi le cuesta la vida.

Hace 5 días apareció en la consulta porque venía con un cuadro agudo de vómitos. Tras lo que llamamos anamnesis -que es como un interrogatorio exhaustivo a su propietaria- su mamá humana, Ana, un poco harta de la conducta traviesa de Golfo, nos confesó que el día anterior había vomitado una braguita.

En otras ocasiones su familia había visto salir por su culete diferentes tipos de calcetines, de todos los colores: rojos, rosas, los azules o blancos del cole de los niños…limpios o usados, aunque mostrando una clara preferencia por estos últimos. Este era el destino de los calcetines, salir por la puerta trasera.

Pero también tenía la capacidad de vomitar. Por esta vía, la oral, había ingerido y expulsado una variada selección de lencería femenina. Debía considerar que no merecía el mismo final que los calcetines.

Pero ayer el destino quiso que un calcetín no siguiera su ruta habitual, la que va de la boca al estómago, luego al intestino delgado, el grueso y, finalmente, el ano. En los días previos las radiografías no revelaban una obstrucción, y el tratamiento médico y la fluidoterapia mejoraron su estado pero no resolvían su gastroenteritis.

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Ante la propuesta de una laparotomía exploratoria (abrir el abdomen para ver qué está pasando) que podía ser “en blanco”, esto es, abrir, no ver nada, y cerrar, los propietarios prefirieron hacer una gastroscopia. No había nada. Pero Golfo seguía mal. Incluso peor que el día anterior. Y le operamos. Estas son las imágenes de la localización de la obstrucción.

 

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¿ Por qué soy veterinario ?

Yo tenía 8 años. Vivíamos en Túnez desde hacía 4, por el trabajo de mi padre. Era veterinario, en una época de masificación en las aulas (parecido a lo que pasa ahora, aunque no tanto) y con poca oferta de trabajo. Se enteró de un proyecto de cooperación bilateral con Túnez que ofertaba el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Si ahora los jóvenes son reacios a abandonar el cómodo hogar paterno, imaginaos hace cuarenta y tantos años…como él cumplía los requisitos y no se presentó más gente, le cogieron. Y allá que se fue con su mujer y sus dos hijos pequeños de 4 y 2 años.

Es cierto que era una aventura, porque estaba destinado en Kairouan, ciudad importante, con una mezquita imponente, pero no era la capital. Corría el año 1969 y nos encontrábamos en un país extraño, con un idioma desconocido para nosotros, sin familia, sin amigos…Por las mañanas muy temprano , mi padre nos dejaba  para ir al campo a enseñar a los pastores, ganaderos y agricultores cómo optimizar los cultivos, los rebaños, organizar las cubriciones de las hembras en celo, las desparasitaciónes del ganado, en fin, todas labores de un veterinario especialista en producción animal.

Esa noche, como casi todas, volvió tarde y cansado. Pero era feliz, tenía esa expresión en la cara de haber hecho un buen trabajo, de haber disfrutado hasta la extenuación, de haber cumplido con creces. Nos contó lo que había hecho ese día, lo que tenía que hacer el siguiente, y que antes de acostarse debía preparar el rapport –entonces no había ordenadores- para pasar a limpio todas las notas del día y organizar el trabajo del personal a su cargo.

Ese fue el primer día que pensé en ser veterinario. No podía entender exactamente en qué consistía su trabajo, pero lo que estaba claro era que le encantaba y que era importante para los demás, que les ayudaba, les enseñaba a hacer mejor las cosas; y que era muy respetado y querido. Recuerdo muchas invitaciones a comer cordero con los ganaderos, con quienes teníamos el honor de compartir su comida familiar.

Fue una etapa preciosa que duró varios años, porque después del primer año en Kairouan le ofrecieron formar parte de un proyecto más ambicioso de la FAO (ONU). Debieron valorar su trabajo, y lo que iba a ser una pequeña aventura de uno o dos años se convirtió en 5 años en Túnez, uno en Mauritania, y dos etapas más en Argelia. Le ofrecieron seguir, pero esa es otra historia…

Y volvimos a España. Estuvo reciclándose para estar al mejor nivel posible en perros y gatos y abrió su consultorio, lo que hoy es Centauro veterinarios. Estábamos en el año 1976, y lo que hacía mi padre en aquella época era casi magia. La de los médicos rurales que, sin análisis, ni rayos X, ecógrafos, electrocardiógrafos, eran capaces de curar prácticamente todo, con el mérito añadido de que nuestros pacientes perrunos y gatunos no hablan (tampoco suelen mentir, o quejarse si no les duele).

Una noche, volviendo de la clínica, me contó que había palpado un abdomen y que había diagnosticado que el perro tenía un cuerpo extraño. Le operó y le sacó un calcetín…¿os imagináis cuántas pruebas serían necesarias en una persona antes de meterla en quirófano hoy día?  Mi padre estaba tan feliz de haber resuelto literalmente “con sus manos” un caso tan complicado.

Ese día ya no tuve dudas: sería veterinario.

En memoria del Dr. Pedro Valera Lorenzo (1930-2005), fundador de Centauro Veterinarios.

Preparando la cirugía

-Empezamos con nuestro protocolo habitual: le pesamos, preguntamos si está en ayunas y le premeditamos con su antibiótico, antinflamatorio, analgésico y sedante.

-Y le pusisteis el catéter intravenoso…

-Claro.

-Sigo sin entender.

-Nos lo bajamos y, cosas del protocolo, decido hacer una radiografía para comprobar que la piedra sigue allí, en el intestino. Es importante saber dónde está para saber dónde abrir ¿no?

-¿Y?

-Como Ruky no es muy grande, nos cabe todo el abdomen en la radiografía y vemos la piedra, así que no le operamos.

-¿¿¿Por qué???

-Porque estaba en el recto, finalmente pasó al intestino grueso y fue progresando.

-¡Qué bien! ¿Cómo la sacasteis?

-Con las pinzas largas que tenemos para cuerpos extraños. Afortunadamente ya estaba sedado, con el analgésico, y no lo pasó mal. Fue una verdadera suerte.

-Sobre todo que hicierais la radiografía antes de operarle.

-Es lo que tiene los protocolos, que siempre ayudan. Y al acabar de sacarla, le revertimos la sedación y se fue para casa antes de que llegaras tú.

-Se pondrían contentos los dueños.

-Claro, se ahorraron la cirugía, el postoperatorio, y Ruky una cicatriz en la tripita.

-Lo cierto es que a Dolsa no le ha dado por comer cosas del suelo, bueno, no demasiado. Lo que más hace es tirar cuando ve algo que le gusta.

-Llévate siempre algún juguete que le guste para llamar su atención, mejor dicho, para desviar su atención.

-Si ve a un perro, pasa de su pelota. Prefiere jugar con otro perro. Aunque a mi padre le hace más caso.

-¿ Y eso ?

-Me imagino que por el tono de voz, el caso es que le obedece aunque la suelte.

-¿ Y si se encuentra con otro perro también ?

-Eso todavía no ha pasado, pero le respeta más que a mí. Voy a tener que comprarme un modulador de voz de esos que salen en las pelis de malos para engañar a la policía, para que me tome más en serio.

-Jajajajaja. Bueno, poco a poco la irás educando. Te vendría bien hacer una excursión al campo con otros perros y dueños, como las que hace Educan, o apuntarte directamente con ellos.

-No lo descarto, tienen buena pinta. Pasas un día en el campo y al mismo tiempo se trabaja con los perros.

-Acuérdate que en verano hacen una en kayaks con los perros en la barca.

-No sé si podré remar y llevar a Dolsa, y tampoco veo a Dolsa remando, jajajaja.

-Hay barcas más grandes también. Uy, tenemos que abrir la clínica. ¿ Quién viene por ahí ?

-¡Vaya! Mi madre con Dolsa…¿qué habrá hecho ahora?

 

 

Adar y Ruky

-Creo recordar que fue Ruky

-¿ Me queréis contar lo que pasó con él ? Ese día creo que no estaba, no lo recuerdo.

-Resulta que vienen sus papis con él, diciendo que está raro, que ha vomitado. Casi prefiero que digan que tose, o que tiene diarrea, o cualquier cosa concreta. Cuando el perro está raro, hay que ponerse a temblar.

-¿ Entonces qué hicisteis ?

-También dijeron que había estado jugando en el parque con una piedra.

-Uyuyuyyyyy

-Exactamente, así que le hicimos una radiografía, y allí estaba, un pedazo de pedrusco en la panza de un perro de 7 kilos, obstruyendo el intestino delgado.

-Siempre se atascan allí ¿ no ?

-Sí, en la válvula ileocecal.

-Vaya nombres raros que ponéis los médicos para llamar a los órganos.

-Es que como el final del intestino delgado es el íleon, el grueso empieza con el cólon, pues eso, ileocecal. En ese tránsito desde el delgado al grueso, se estrecha un poco en la válvula, y allí se quedan los cuerpos extraños de mayor diámetro.

-Y le operasteis

-No, primero le pusimos una vía, para administrarle suero y rehidratarlo. Es mala idea operar un digestivo si el paciente está deshidratado. Pero sí que lo citamos para la mañana siguiente. Ya me acuerdo, creo que era un Sábado y lo citamos antes de abrir, a las 9 de la mañana o así. Cuando llegaste, ya se habían ido.

-¿ Cómoooooo ?

-Sí, que ya se habían ido, porque acabamos muy pronto.

-No lo entiendo, lo que se tarda en premedicar al paciente, sedarle, cogerle la vía…

-La vía ya estaba puesta de la tarde anterior.

-Bueno, es igual, hay que dormirle, intubarle, y operarle…en menos de una hora ¿?????

Conchita interviene.

-Venga, no seas malo, dile lo que pasó.

-Ahora te lo cuento, vas a alucinar.