¿ Dónde estás, mamá ?

Canelo murió atropellado a las puertas del hospital.

Me imagino que conocerás la historia, pero no es el único perro que se ha quedado huérfano. Normalmente somos nosotros los que hablamos del sufrimiento al perder a una mascota; solo el que lo ha vivido se puede poner en la piel de otro que pasa por ese trance.

Pero ¿has pensado cómo lo vive un perro o un gato, cómo se siente, qué pasa por su cabeza? Ellos no disponen de los mecanismos de relación suficientes para comprender las causas de la separación. No saben qué ha pasado, el porqué de la ausencia de su amo/a, o si habrá sido un castigo…aunque en el fondo -es mi opinión, claro- todos intuyen lo sucedido.

Esta misma semana lo hemos vivido en la clínica con Niebla, un alegre Bulldog francés.

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A su mami le detectaron un cáncer con metástasis hace poco más de un mes y medio, y nada se ha podido hacer. Ha sido tan rápido como doloroso para todos. Niebla estaba unas veces en casa de una amiga y vecina, y otras en la suya. Pero estaba más confundido y frustrado cuando estaba en su casa, ya que el tratamiento quimioterápico que le administraban a su mami le agrió el carácter hasta el punto de rechazarle a veces. O quizá fuera debido al sentimiento de culpa por tener que abandonarle cuando ella muriera, era consciente de que su final estaba cerca.

Y Niebla quedó huérfano. Salió de su casa para no volver nunca más, para no volver a tener a su lado a quien lo era todo para él. En realidad tenía hiperapego a su dueña, un problema de comportamiento que se manifiesta con una dependencia casi absoluta. Ella le quería, le alimentaba (le daba de comer con la mano si hacía falta), jugaba con él, le paseaba, le mimaba, le daba chuches a escondidas. No podían estar el uno sin la otra, y ahora se veía solo…había que buscar a unos adoptantes para él. Sabíamos que no iba a ser nada fácil, pero también era una oportunidad de hacer las cosas bien en cuanto a la educación, de intentar solucionar el hiperapego.

Y entonces surgieron los papás de Samy ¿os acordáis?

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Niebla no ha podido tener más suerte, comparte casa con su amiga de toda la vida – Samy- y con unos papis adoptivos maravillosos, Inma y Roberto, que son también amigos de Centauro .

Niebla con su familia adoptiva

Una familia feliz

Que nadie piense que ha sido fácil, más bien al contrario. De hecho, escribimos esto 14 días después de la adopción, porque al principio no comía, apenas se movía, y la cara…no podía ser más triste. Se le ve con la mirada perdida, sus ojos lo dicen todo, pero estamos seguros de que su nueva familia le ayudará a recuperar la alegría.

Pero ¿crees que olvidará a su mamí?  ¿Dónde estás mamá?